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Yara Aleman & Diana Araica

Transforming Education from Nicaragua's streets. / Transfromando la Educación desde las calles de Nicaragua.

Right/Derecha: Yara Aleman. Left/Izquierda: Diana Araica
Right/Derecha: Yara Aleman. Left/Izquierda: Diana Araica

Amid the daily rush and traffic of Managua, two women have taken on the challenge of addressing a deeply rooted social issue: children working on the streets. Yara Valesia Alemán Sequeira and Diana Araica, friends for over a decade, joined forces to create Primera Base, a project dedicated to shifting two hours of child labor at traffic lights into two hours of learning. Their goal is clear—to plant the seeds of education and critical thinking in these children, breaking the cycle of poverty.


A Commitment Rooted in Empathy


Yara’s drive for social work began in childhood, inspired by her parents and her education. However, a life-changing moment in 2017 solidified her mission. Late at night, returning from a dance rehearsal, she witnessed two young boys fighting over a few coins at a traffic light. Overcome with frustration and sadness, she promised herself that she would take action. This promise led her to the Young Emerging Leaders Program at CLACDS/INCAE in 2019, where she developed her initiative into a structured project.


Diana, sharing the same vision, joined Yara to turn this dream into reality. In September 2020, amidst the COVID-19 pandemic, they launched their first educational session with children working at traffic lights in Managua. With backpacks filled with notebooks, crayons, and unwavering determination—but no external funding—they began changing lives.


Building Futures Through Education


Since its inception, Primera Base has positively impacted over 60 children working in Jinotega’s central market and at Managua’s traffic lights. Currently, 20 children remain in the program, maintaining their school attendance, with two of them set to begin high school in 2025.


The project focuses on weekly workshops that foster critical thinking, emotional intelligence, and creativity through playful activities. Volunteers—including artists, writers, environmentalists, teachers, and psychologists—have joined the cause, proving that teamwork is essential for sustainable change.


Expanding Social Impact


Despite facing many challenges, Yara and Diana have built an initiative that not only educates children but also raises awareness about child labor in Nicaragua. Their long-term goal is to expand Primera Base into more communities, officially establish it as a nonprofit organization, and create partnerships that provide scholarships and sponsorships for better educational opportunities.


With every session, with every child who picks up a pencil instead of washing car windows, Yara and Diana prove that education is the most powerful tool to break cycles of inequality. Their dream is to see these children, who today learn on the streets, graduate from university. And with the discipline and commitment they have shown, there is no doubt they are laying the foundation to make that dream a reality.





Versión en español: Yara Alemán y Diana Araica Transformando la Educación desde los Semáforos de Nicaragua


En las calles de Managua, entre el bullicio del tráfico y la prisa cotidiana, dos mujeres han decidido desafiar una realidad que por décadas se ha normalizado: la niñez en situación de calle. Yara Valesia Alemán Sequeira y Diana Araica, amigas desde hace más de una década, han unido sus fuerzas para crear Primera Base, un proyecto que busca redirigir dos horas de trabajo infantil en los semáforos hacia dos horas de aprendizaje. Su objetivo es claro: sembrar en estos niños las semillas de la educación y el pensamiento crítico para romper el ciclo de pobreza.


Un Compromiso Nacido desde la Empatía


El impulso de Yara por la acción social no es reciente. Desde su infancia, sus padres y su educación escolapia le inculcaron la vocación de servicio. Sin embargo, fue en 2017 cuando vivió un momento decisivo. Al regresar de un ensayo de danza tarde en la noche, vio a dos niños peleando por unas monedas en un semáforo. La impotencia de no haber podido hacer nada en ese momento la llevó a prometerse que encontraría una manera de abordar el problema. Con esa convicción, en 2019 fue aceptada en el Programa de Jóvenes Líderes Emergentes de la Sociedad Civil del CLACDS/INCAE, donde presentó su propuesta y la transformó en un plan de acción realista.


Diana, por su parte, se sumó a la causa con el mismo compromiso. Con una amistad de más de diez años, su visión de la educación como herramienta de cambio coincidió perfectamente con el proyecto. Juntas, en septiembre de 2020, en plena pandemia, iniciaron la primera sesión educativa con niños y niñas en los semáforos de Managua. Sin recursos externos, pero con mochilas llenas de colores, cuadernos y sueños, comenzaron a cambiar vidas.


Construyendo Futuros a Través de la Educación


A lo largo de estos años, Primera Base ha beneficiado a más de 60 niños y niñas que trabajan en el mercado central de Jinotega y en los semáforos de Managua. Actualmente, el seguimiento se mantiene con 20 de ellos, quienes han logrado continuidad escolar, y dos de los participantes están por iniciar la secundaria en 2025.


El proyecto se basa en talleres semanales donde los niños desarrollan pensamiento crítico, inteligencia emocional y creatividad mediante actividades lúdicas. Artistas, escritores, ambientalistas, maestros y psicólogos se han sumado como voluntarios para fortalecer estas sesiones, probando que el trabajo en equipo es clave para un cambio sostenible.


Una Expansión con Impacto Social


A pesar de las dificultades, Yara y Diana han logrado consolidar una iniciativa que no solo educa a los niños, sino que también sensibiliza a la sociedad sobre la problemática de la niñez trabajadora. Su meta a futuro es expandir Primera Base a más comunidades, constituirse formalmente como una ONG y crear alianzas que permitan a los niños acceder a mejores oportunidades educativas a través de becas o programas de apadrinamiento.


Con cada sesión, con cada niño que toma un lápiz en lugar de limpiar parabrisas, Yara y Diana demuestran que la educación es la vía más poderosa para romper ciclos de desigualdad. Su sueño es ver a estos niños, que hoy estudian en la calle, graduarse en la universidad. Y, con la disciplina y compromiso que han demostrado, no hay duda de que están sentando las bases para que ese sueño se haga realidad.



 
 
 
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